Bienvenid@. En Te HABLO de LIBROS encontrarás sinopsis, reseñas y comentarios de libros que he leído y que, por alguna u otra razón me han interesado, o no. Es una tarjeta personal de mis preferencias, un autorretrato realizado a través del collage de libros que me han conformado y también el pago de un tributo a los textos que me hacen más llevadero el camino. Tus comentarios y sugerencias serán bienvenid@s.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Libro: LA CIVILIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO. Mario Vargas Llosa

Sinopsis:
El último libro que Mario Vargas Llosa ha publicado, hasta ahora, no es una novela sino un ensayo. En "La civilización del espectáculo" se cuestiona en primer lugar el concepto mismo de Cultura que, según su análisis, se ha devaluado de tal manera que no tiene nada claro que tal cosa exista ya.

La frivolidad y la búsqueda del entretenimiento por encima de cualquier otro valor está acabando con las artes y la literatura, propiciando el periodismo amarillista y descalificando a la política. Está consiguiendo hacer desaparecer el erotismo y los valores espirituales, para sustituirlos por la nada más supina que, sin embargo, se presenta como lo cultural de nuestra época.

Para Vargas Llosa la Cultura ha jugado siempre un papel de conciencia crítica frente a la realidad. Una Cultura que tenía como referente a personas y principios que pesaban en el sentir de la mayoría, aunque fuera promovido y referenciado por una minoría cualificada. En la actualidad, sin embargo, la figura del intelectual y de los grandes pensadores brillan por su ausencia porque la sociedad les ha dado la espalda en la búsqueda del puro divertimento y la banalización ha llegado a todos los ámbitos de la vida social.

El ensayo está salpicado de artículos -algunos que ya tienen unos añitos- del autor en el diario El País, en su sección "Piedra de toque" -por lo que la mitad de libro la podéis leer recuperando esa sección-, y reflexiones más recientes en torno a temas de actualidad.

No me puedo resistir a transcribir uno de esos artículos que, además, está relacionado con nuestro mundo de los libros e internet:

Más información, menos conocimiento

PIEDRA DE TOQUE. La imparable robotización humana por Internet cambiará la vida cultural y hasta cómo opera nuestro cerebro. Cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos nosotros



Nicholas Carr estudió Literatura en Dartmouth College y en la Universidad de Harvard y todo indica que fue en su juventud un voraz lector de buenos libros. Luego, como le ocurrió a toda su generación, descubrió el ordenador, el Internet, los prodigios de la gran revolución informática de nuestro tiempo, y no sólo dedicó buena parte de su vida a valerse de todos los servicios online y a navegar mañana y tarde por la Red; además, se hizo un profesional y un experto en las nuevas tecnologías de la comunicación sobre las que ha escrito extensamente en prestigiosas publicaciones de Estados Unidos e Inglaterra.
Un buen día descubrió que había dejado de ser un buen lector, y, casi casi, un lector. Su concentración se disipaba luego de una o dos páginas de un libro, y, sobre todo si aquello que leía era complejo y demandaba mucha atención y reflexión, surgía en su mente algo así como un recóndito rechazo a continuar con aquel empeño intelectual. Así lo cuenta: "Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo".
Los alumnos han perdido el hábito de leer para contentarse con un mariposeo cognitivo
Preocupado, tomó una decisión radical. A finales de 2007, él y su esposa abandonaron sus ultramodernas instalaciones de Boston y se fueron a vivir a una cabaña de las montañas de Colorado, donde no había telefonía móvil y el Internet llegaba tarde, mal y nunca. Allí, a lo largo de dos años, escribió el polémico libro que lo ha hecho famoso. Se titula en inglés The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains y, en español, Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011). Lo acabo de leer, de un tirón, y he quedado fascinado, asustado y entristecido.
Carr no es un renegado de la informática, no se ha vuelto un ludita contemporáneo que quisiera acabar con todas las computadoras, ni mucho menos. En su libro reconoce la extraordinaria aportación que servicios como el de Google, Twitter, Facebook o Skype prestan a la información y a la comunicación, el tiempo que ahorran, la facilidad con que una inmensa cantidad de seres humanos pueden compartir experiencias, los beneficios que todo esto acarrea a las empresas, a la investigación científica y al desarrollo económico de las naciones.
Pero todo esto tiene un precio y, en última instancia, significará una transformación tan grande en nuestra vida cultural y en la manera de operar del cerebro humano como lo fue el descubrimiento de la imprenta por Johannes Gutenberg en el siglo XV que generalizó la lectura de libros, hasta entonces confinada en una minoría insignificante de clérigos, intelectuales y aristócratas. El libro de Carr es una reivindicación de las teorías del ahora olvidado Marshall MacLuhan, a quien nadie hizo mucho caso cuando, hace más de medio siglo, aseguró que los medios no son nunca meros vehículos de un contenido, que ejercen una solapada influencia sobre éste, y que, a largo plazo, modifican nuestra manera de pensar y de actuar. MacLuhan se refería sobre todo a la televisión, pero la argumentación del libro de Carr, y los abundantes experimentos y testimonios que cita en su apoyo, indican que semejante tesis alcanza una extraordinaria actualidad relacionada con el mundo del Internet.
Los defensores recalcitrantes del software alegan que se trata de una herramienta y que está al servicio de quien la usa y, desde luego, hay abundantes experimentos que parecen corroborarlo, siempre y cuando estas pruebas se efectúen en el campo de acción en el que los beneficios de aquella tecnología son indiscutibles: ¿quién podría negar que es un avance casi milagroso que, ahora, en pocos segundos, haciendo un pequeño clic con el ratón, un internauta recabe una información que hace pocos años le exigía semanas o meses de consultas en bibliotecas y a especialistas? Pero también hay pruebas concluyentes de que, cuando la memoria de una persona deja de ejercitarse porque para ello cuenta con el archivo infinito que pone a su alcance un ordenador, se entumece y debilita como los músculos que dejan de usarse.
No es verdad que el Internet sea sólo una herramienta. Es un utensilio que pasa a ser una prolongación de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio cerebro, el que, también, de una manera discreta, se va adaptando poco a poco a ese nuevo sistema de informarse y de pensar, renunciando poco a poco a las funciones que este sistema hace por él y, a veces, mejor que él. No es una metáfora poética decir que la "inteligencia artificial" que está a su servicio, soborna y sensualiza a nuestros órganos pensantes, los que se van volviendo, de manera paulatina, dependientes de aquellas herramientas, y, por fin, en sus esclavos. ¿Para qué mantener fresca y activa la memoria si toda ella está almacenada en algo que un programador de sistemas ha llamado "la mejor y más grande biblioteca del mundo"? ¿Y para qué aguzar la atención si pulsando las teclas adecuadas los recuerdos que necesito vienen a mí, resucitados por esas diligentes máquinas?
No es extraño, por eso, que algunos fanáticos de la Web, como el profesor Joe O'Shea, filósofo de la Universidad de Florida, afirme: "Sentarse y leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido. No es un buen uso de mi tiempo, ya que puedo tener toda la información que quiera con mayor rapidez a través de la Web. Cuando uno se vuelve un cazador experimentado en Internet, los libros son superfluos". Lo atroz de esta frase no es la afirmación final, sino que el filósofo de marras crea que uno lee libros sólo para "informarse". Es uno de los estragos que puede causar la adicción frenética a la pantallita. De ahí, la patética confesión de la doctora Katherine Hayles, profesora de Literatura de la Universidad de Duke: "Ya no puedo conseguir que mis alumnos lean libros enteros".
Esos alumnos no tienen la culpa de ser ahora incapaces de leer Guerra y Paz o El Quijote. Acostumbrados a picotear información en sus computadoras, sin tener necesidad de hacer prolongados esfuerzos de concentración, han ido perdiendo el hábito y hasta la facultad de hacerlo, y han sido condicionados para contentarse con ese mariposeo cognitivo a que los acostumbra la Red, con sus infinitas conexiones y saltos hacia añadidos y complementos, de modo que han quedado en cierta forma vacunados contra el tipo de atención, reflexión, paciencia y prolongado abandono a aquello que se lee, y que es la única manera de leer, gozando, la gran literatura. Pero no creo que sea sólo la literatura a la que el Internet vuelve superflua: toda obra de creación gratuita, no subordinada a la utilización pragmática, queda fuera del tipo de conocimiento y cultura que propicia la Web. Sin duda que ésta almacenará con facilidad a Proust, Homero, Popper y Platón, pero difícilmente sus obras tendrán muchos lectores. ¿Para qué tomarse el trabajo de leerlas si en Google puedo encontrar síntesis sencillas, claras y amenas de lo que inventaron en esos farragosos librotes que leían los lectores prehistóricos?
La revolución de la información está lejos de haber concluido. Por el contrario, en este dominio cada día surgen nuevas posibilidades, logros, y lo imposible retrocede velozmente. ¿Debemos alegrarnos? Si el género de cultura que está reemplazando a la antigua nos parece un progreso, sin duda sí. Pero debemos inquietarnos si ese progreso significa aquello que un erudito estudioso de los efectos del Internet en nuestro cerebro y en nuestras costumbres, Van Nimwegen, dedujo luego de uno de sus experimentos: que confiar a los ordenadores la solución de todos los problemas cognitivos reduce "la capacidad de nuestros cerebros para construir estructuras estables de conocimientos". En otras palabras: cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos.
Tal vez haya exageraciones en el libro de Nicholas Carr, como ocurre siempre con los argumentos que defienden tesis controvertidas. Yo carezco de los conocimientos neurológicos y de informática para juzgar hasta qué punto son confiables las pruebas y experimentos científicos que describe en su libro. Pero éste me da la impresión de ser riguroso y sensato, un llamado de atención que -para qué engañarnos- no será escuchado. Lo que significa, si él tiene razón, que la robotización de una humanidad organizada en función de la "inteligencia artificial" es imparable. A menos, claro, que un cataclismo nuclear, por obra de un accidente o una acción terrorista, nos regrese a las cavernas. Habría que empezar de nuevo, entonces, y a ver si esta segunda vez lo hacemos mejor.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2011. © Mario Vargas Llosa, 2011.
 Mi comentario:
Como lector de  Mario Vargas Llosa, he disfrutado cada una de las novelas que han caído en mis manos. No me pierdo ninguna de sus novedades literarias y aún me tengo que poner al día con algunas novelas importantes del autor que todavía no he tenido la oportunidad de leer.

En cuanto a sus ideas políticas, ando bastante más alejado. Su proclamado liberalismo radical hace que, en determinados aspectos, no pueda comulgar con sus planteamientos. Y es que en materia económica el liberalismo que defiende Vargas Llosa no hace otra cosa que hundirnos en la miseria por obra y gracia de la usura y la avaricia de algunos que para el autor peruano responde a un fallo en el control del sistema y que para mí está implícito en el sistema mismo.
Pero más allá de esto, siempre me ha gustado leer sus artículos de opinión porque, a diferencia de otros, tanto en la derecha como en la izquierda, él es capaz de razonar, de argumentar y de ver los pro y los contra en cada análisis que realiza sobre los diferentes aspectos de la realidad social. Nada es blanco o negro y todo tiene matices que deben de ser reconocidos y valorados.
En este ensayo es fiel a esa forma de análisis y nos hace una llamada de atención, para mí bastante oportuna, en torno al tipo de sociedad que estamos construyendo desde el punto de vista cultural y de valores. Comparto su análisis a grosso modo y su pesimismo sobre qué resultado dará esta civilización del espectáculo que sólo es capaz de prestar atención a aquellas cosas que entretienen aunque sea a costa de frivolizar y de adelgazar contenidos para no resultar cansinos y mantener la atención del usuario.
Hoy todo se considera cultura, como pone de manifiesto Vargas Llosa, incluido aquello que sea contrario incluso al buen gusto, con tal de que entretenga, divierta y sea seguido por muchos. De esta manera se está vaciando de contenido disciplinas tan necesarias como la Filosofía o el Arte o la propia Historia. La Religión tampoco queda libre -es claro que culpa tiene- y no se la reconoce ningún valor positivo al desarrollo del ser humano, independientemente de que se tenga o no fe; Vargas Llosa se proclama no creyente, pero eso no le impide reconocer la aportación que, a pesar de todo, ha tenido el cristianismo en la creación de una conciencia ética en favor de la justicia, la libertad y el respeto al ser humano.

En resumen, me ha gustado acercarme a este ensayo y aunque no comparta todo el análisis que el autor hace, sí me ha servido como llamada de atención. Ojalá siempre fuéramos capaces de debatir desde el razonamiento. Pero tras la lectura y buceando por internet, me he encontrado juicios viscerales sobre el autor peruano, Premio Nobel de Literatura, y descalificaciones injuriosas desde el progresismo más rancio y simplista que no me representa en absoluto.

lunes, 13 de agosto de 2012

Libro: EL JARDÍN OLVIDADO. Kate Morton.

Sinopsis:
En las vísperas de la Primera Guerra Mundial una niña es ocultada entre los barriles de madera de un barco que parte de Londres con destino a Australia. Una misteriosa mujer ha prometido cuidar de ella, pero desaparece sin dejar rastro y al llegar al puerto nadie la espera en Marybourough.

Comienza así una historia que va y viene en el tiempo, que atrapa al lector en un halo de misterio que sólo podrá ir desenmarañando con el devenir de los distintos personajes que en ella aparecen.

"El jardín olvidado" de Kate Morton está contada a tres voces -aunque en realidad son cuatro pero de esto nadie se ha dado cuenta, ahí lo dejo-, y en un espacio de tiempo que abarca casi cien años, que son los que transcurren desde el comienzo de la historia, esa niña perdida de cuatro años que mencioné al empezar y de cuyo orígenes no se tiene noticias, hasta el final de la misma en la que su nieta nos descubre el cuadro completo, lleno de matices y claroscuros que se van iluminando de a poco.

Pinceladas costumbristas junto a misterios familiares ocultados y lugares mágicos de ensueño son los escenarios que la autora utiliza para desarrollar una novela donde cada protagonista tiene su propia historia y cada una de ellas complementa y da sentido a las otras.

Mi comentario:
Primera novela que leo de esta autora y ha sido un placer conocerla. Me ha interesado el argumento, su narrativa -no tanto la traducción y los errores tipográficos-, y ha conseguido sorprenderme en determinados giros que el desenlace tiene.

Cada personaje que compone la narración tiene su peculiar forma de enfrentar la vida, según ésta la haya puesto en una u otra circunstancia, y todos tienen sus porqués. Quizá la más difícil de entender sea Nell, la niña abandonada, que cuando descubre, a los veintiún años, que es adoptada tira por la calle de enmedio y se va en busca de sus orígenes dejando plantados a sus padres adoptivos que no han hecho otra cosa que cuidarla y ocuparse de ella. Aunque quizá, quien haya leído la novela, piense que no están libres del todo y algo se les puede cuestionar, ahí lo dejo.

Los saltos en el tiempo ayudan a situar al lector, le va dando respiro a la vez que cada puntada atrapa y anima a seguir leyendo. Los diferentes ambientes también transportan a lugares y espacios antagónicos y sitúan la historia en cada contexto hasta que todo encaja de manera natural y razonable, cosa que es muy de agradecer en el mundo literario. Seguro que cada uno es capaz de imaginarse los lugares a los que hace referencia la autora, sobre todo las playas, acantilados y jardines que en él se describen y que también son protagonistas.

Por poner un pero, qué manía que tengo, el último capítulo me ha sobrado, me parece querer cerrar la novela como si de un cuenta de hadas se tratase que ni viene a cuento y le quita nivel. Ojo, que el último capítulo tiene página y media, no afecta para nada a la historia en sí, ni quita ni contradice nada de lo dicho, es un epílogo, un capricho de la autora que, a mí personalmente, me parece ñoño.

Así que, y en definitiva, lectura muy recomendable -uff cuántas ganas tenía de escribir esto-, de las que atrapa y con la que disfrutas; sus más de quinientas páginas se leen fácil y te hacen olvidar el tiempo.


domingo, 8 de julio de 2012

Libro: DIME QUIÉN SOY. Julia Navarro

Sinopsis:
En la última novela de Julia Navarro, "Dime quién soy" (marzo 2010) la autora se sumerge en una ambiciosa historia que comienza en los años de la II República para llevarnos, en volandas, por media Europa y acabar con la caída del muro de Berlín, tras pasar por la II Guerra Mundial y los años de la Guerra Fría.

Todo se inicia cuando Guillermo Albi, un joven periodista, recibe el encargo familiar de indagar en la vida de Amelia Garayoa, su bisabuela, cuya historia está oculta en el abismo del tiempo y de la que sólo sabe que huyó de España dejando a su marido y a su hijo atrás, cosa que ni entonces ni ahora está muy bien vista.

Amelia, de familia bien, se empieza a relacionar con sectores de la izquierda española en los momentos previos al comienzo de la guerra civil y eso la descoloca social y emocionalmente. Joven y un tanto ingenua, se deja embaucar por los sueños de libertad y de lucha revolucionaria que la hacen romper con su insulsa realidad y lanzarse a una aventura interminable.

Marcada por cuatro hombres que la cambiarán para siempre -el empresario Santiago Carranza, el revolucionario francés Pierre Comte, el periodista estadounidense Albert James y el médico militar vinculado al nazismo Max von Schumann- la historia de Amelia Garayoa es la aventura personal de una mujer valiente que se da de bruces con la cruda realidad que esconden las grandes palabras cuando está en juego el poder, del tipo que sea.

Madrid, Barcelona, París, Moscú, Berlín, Londres, Varsovia, Buenos Aires o México son solo algunos de los escenarios de esta obra vertebrada en torno a los totalitarismos de nuestra historia reciente. Espionaje e intriga en estado puro, amores y desamores desgarrados, aventura e historia de un siglo hecho pedazos.

Mi comentario:
Bueno este libro tiene más de dos años ya, pero es que no me lo han regalado hasta hace poco y claro así uno no puede estar al día; de todas formas ya hace algún tiempo que lo terminé, pero es que tampoco lo he podido reseñar hasta ahora; la vida te lleva y te trae como le da la gana y así no se puede mantener un blog con un mínimo de seriedad, perdonad la poca regularidad y lo poco que me prodigo por este universo bloguero, pero es que no puedo, no puedo. Ya llegará otros tiempos, espero. Mientras tanto, gracias por estar ahí.

Como ya he dicho, novela ambiciosa y extensa que por su estructura al encarar un tema histórico me ha recordado a "La caída de los gigantes" de Ken Follet, aunque ésta es posterior, septiembre de 2010 y está ambientada en los inicios de la Primera Guerra Mundial, pero yo la leí antes. Porque, al igual que el autor británico, Julia Navarro inventa una historia que nos permite viajar por los distintos paisajes protagonistas de la época central del pasado siglo, de la que todos somos hijos y de la que aún seguimos pagando sus desmanes.

Aunque, en "Dime quién soy" la historia me parece menos creíble y mucho más artificial su engranaje, sin embargo, consigue enganchar en muchos momentos y sobre todo te hace tener una idea aproximada de lo que fue un tiempo convulso que hizo posible una Europa dividida y temerosa y que propició el avance de dos grandes monstruos: Hitler y Stanlin. Nosotros aquí también teníamos el nuestro propio, de cuyo nombre no quiero acordarme.

La parte histórica es la que más me ha interesado, porque en lo que se refiere al periodista Guillermo Albi, el protagonista que nos transporta del pasado al presente y viceversa, la autora lo hace viajar a diestro y siniestro, de avión en avión, dando unos saltos de vértigo y facilitándole, de manera encadenada y demasiadas veces sorprendente, su labor de investigación que va permitiendo al lector conocer la historia de su antepasada. Creo que es un poco parche y no aporta gran cosa al relato, pero si lo alarga en demasía.

La figura de la protagonista principal Amelia Garayoa y su historia, está bien conseguida en general y sirve como hilo conductor para conocer las diversas realidades sociales y políticas, aunque resulta también poco creíble que en una misma persona se puedan juntar tantas vicisitudes, contradicciones y experiencias sin morir a la primera de cambio, pero bueno es lo que tiene la ficción.

En resumen, me ha gustado, no voy a decir que no; aunque en algunos momentos se me ha hecho pesado porque creo que no hay motivos suficientes para alargar tanto la historia, a no ser querer llegar a las mil páginas y ese objetivo lo consiguió Julia Navarro con cierta holgura.



sábado, 9 de junio de 2012

Libro: EL ASESINO HIPOCONDRÍACO. Juan Jacinto Muñoz Rengel.

Sinopsis:
El señor Y. debe cumplir su último encargo como asesino profesional, pero para conseguirlo tendrá que superar un grave obstáculo: no le queda más que un día de vida.

Muñoz Rengel nos relata en "El asesino hipocondríaco" los últimos días, sus últimos días, de un asesino a sueldo que viéndose en las puertas de la muerte no puede dejar de cumplir el postrero encargo que le ha sido  pagado por adelantado, por todo lo cual, y como hombre de honor, no puede morirse antes de dejar realizada su pactada misión.

Este profesional, meticuloso donde los haya, planea con concienzudo detalle la forma y manera en la de que ha de acabar con su víctima;  para ello, tiene controlado al objetivo con todos sus movimientos, horarios y hábitos de conducta; de manera, que nada pueda cogerlo desprevenido.

Es hipocondríaco, pero sabe que eso la gente no lo entiende, nadie puede comprender su triste realidad, la angustia en la que vive acosado por innumerables enfermedades raras que sólo afectan a unos pocos elegidos y desgraciados como él. Tiene, sin embargo, la esperanza de que cuando muera y su cuerpo pueda ser analizado por la ciencia médica, aunque sea a título póstumo, su vida quedará rehabilitada.

Con la certeza de su muerte inminente, no puede fallar. Así comienza esta historia:

"No me queda más que un día de vida, después de haber escatimado quince millares a la muerte, sólo me resta uno más. Dos, a lo sumo. Tengo la absoluta certeza de que ni un día más tarde de hoy moriré. Como mucho mañana. Contravendría todas las leyes de la naturaleza que mi cuerpo transido de enfermedades, horadado por todas las afecciones, se sostuviera con vida un día más. Pero no me puedo ir sin antes haber acabado con Eduardo Blaisten. Me pagaron por adelantado, y yo soy un hombre de moral Kantiana..."

Mi comentario:
Llevo más de un mes con la reseña terminada en el congelador, leí este libro justo antes de someterme a una pequeña intervención quirúrgica el mes pasado; que sí que era cirugía menor y todo lo que queráis, pero era la primera en mi ya dilatada vida y hay una mosca que vino a ponerse tras de mi oreja. El caso es que no soy hipocondríaco ni nada parecido, pero este libro me hacía reír cuando me descubría, por sorpresa, pensando  en qué podría ocurrirme en esa visita inopinada a la sala de operaciones.

Como la mayoría de las que leéis esto sois mujeres y sé de vuestra congénita curiosidad, lo diré, me quitaron una piedra que andaba escondida y oculta a las miradas de la aparatología médica, pero que la puñetera se hacía sentir; con mucho  pesar por mi parte. Hasta que el médico dijo que ya estaba bien de jugar al escondite y que iba a entrar a buscarla... y entró, prefiero no recordar por dónde, y la encontró y, sin misericordia alguna, la destruyó. Eso sí, el que suscribe se encargó de echarla de a poco en los siguientes días y acordándose de su santa madre, de la de la piedra, no de la del médico. Pero bueno la prueba ha sido superada y ahora continúo con la reseña tal y como la dejé...
 
Narrado en primer persona, el autor consigue transmitir que las situaciones más rocambolescas sean relatadas con la mayor de las naturalidades y vividas por el protagonista como sucesos inevitables dada su particular mala suerte y su realidad enfermiza que se manifiesta en los momentos más inadecuados. 

Esta desternillante historia me ha divertido mucho. Es humor absurdo y eso quizás a muchos no les atraiga, pero a mí me encanta. Como nos pasa a todos, la vida la miramos desde la subjetividad y eso es especialmente cierto en las personas hipocondríacas, creo.  

Nuestro querido M. Y. -al final sabremos qué nombre hay detrás de esas iniciales- vive en un pequeño apartamento en el punto X de Madrid, el lugar exacto nunca lo sabremos porque el protagonista, hábilmente y con su característica profesionalidad, no nos lo desvela. Mira la vida, la suya y la de grandes hombres como Poe, Proust, Voltaire, Tolstói, Molière o Kant desde su visión y, sobre todo, desde su realidad enfermiza e incomprendida; todo tiene una explicación científica pero se les escapa al común de los mortales que no conocen o desprecian a las personas aquejadas por múltiples enfermedades raras.

La historia tiene su trama, su misterio y sus reseñas de los personajes ilustres antes citado; todo desde la mirada peculiar del protagonista. La narración es ágil y al lector se le hace corta la novela que se lee con una permanente sonrisa y alguna carcajada suelta. En resumen, libro recomendable para pasar un buen rato.

domingo, 8 de abril de 2012

Libro: TIEMPO DE ARENA. Inma Chacón

Sinopsis:
A caballo entre el final del siglo XIX y el principio del XX Inma Chacón nos cuenta en "Tiempo de arena" la historia de la familia Camp de la Cruz y particularmente de las tres hermanas Mariana, Munda y Alejandra que se enfrentan de maneras diferentes al entorno social que las rodea.

La novela comienza con la petición de Xisca, en su lecho de muerte, para que busquen a sus hijos de cuya existencia sus tías Munda y Alejandra no sabían nada, y que Mariana niega. 

A partir de ahí la autora nos presenta, en continuados cambios temporales, el pasado y el presente de cada uno de los personajes principales de la historia, entremezclados, mientras se avanza en el discurrir de la trama que no es otra que la búsqueda de los supuestos hijos de la menor de la saga. 

Todo ello en una cuidada ambientación del entorno social que asiste sorprendido y descolocado a las primeras reivindicaciones feministas en busca del derecho al voto y al reconocimiento que a la mujer como tal le es debido en la sociedad española de la época.

Mientras Mariana, que por ser la mayor es la encargada de custodiar la herencia recibida, se enfrenta a esta realidad desde el inmovilismo y atrapada en la tradición y costumbres; su hermana Esclaramunda, que gracias a Dios es conocida como Munda, es su opuesto y vive la realidad con un espíritu rompedor y reivindicativo que consigue transmitir a la menor de las hermanas, Alejandra.

La masonería femenina, la lucha por la igualdad y la tradición frente a la modernidad son algunos de los temas que jalonan este interesante relato Finalista del Premio Planeta 2011.

Mi comentario:
Lo primero que he de comentar es que esta novela me ha interesado infinitamente más que la galardonada con el Premio Planeta, cosa, por otra parte, nada difícil de conseguir y que ya reseñé no mucho ha; pero que me hace pensar en que esto del Planeta tiene truco, no sé, no sé.

Bueno, como digo, esta historia me ha enganchado desde el primer momento y he disfrutado con su lectura. Aunque también digo que cerca del final me temí lo peor y es que a Inma Chacón se le fuera la olla y la historia se le desmadradara en demasía, que eso al parecer les gusta a los del "jurado planetario". Pero no, acepto el final y lo doy por bueno.

Creo que está bien conseguido el contraste familiar de caracteres y las diferentes opciones de los protagonistas ante las circunstancias de la vida. La hermana mayor Mariana se te hace odiosa gracias a su inflexibilidad y  a sus trapicheos interesados, aunque al final la autora le da un cierto respiro y el lector puede llegar a indultarla. Las otras dos hermanas lo son también en sus maneras de afrontar los problemas, gracias a que Munda consigue tomar las riendas de sus vidas y librarse del yugo opresor que es Marianita, la remilgada, esto es cosa mía.


Está también, de fondo, el personaje de Maria Francisca, Xisca, hija y víctima de Mariana cuyo paso por la historia es triste, muere demasiado joven y deja tras de sí un misterio que sólo las hermanas guays quieren desentrañar. Ahí radica el principio y el motor de la historia.


Hay también protagonistas hombres, pero éstos en un segundo e incluso tercer plano; los hay siempre ausentes, ausentes presentes, presentes ausentes, los que mejor no hubieran estado nunca presentes y los hay enigmáticos hasta el final. Todos ellos forman un tapiz de personajes idealizados unos, amigables otros y, uno de ellos, odioso de la muerte.


Y, por último, está el ambiente histórico, muy interesante por el momento elegido y por las consecuencias que para la mujer tuvieron -y para los hombres que desde entonces no hay quien las aguante :)) es broma, ¡eh!-. Se recrea la incorporación femenina a la logia masónica, supongo que será así, y el acceso de la mujer a los estudios universitarios, en este caso con Alejandra como abogada, y la forma en la que tenían que superar las numerosas piedras que los retógrados varones ponían en su camino y en las que muchas cayeron sin remedio. 


Pero quedaron los logros conseguidos por mujeres valientes que se enfrentaron a lo establecido y fueron capaces de romper cadenas; gracias a ellas la mujer cuenta en la actualidad con la igualdad de derechos que entonces era impensable. Muchas no lucharon, muchas también las criticaron, pero todas se beneficiaron de la lucha de mujeres como Victoria Kent; por hablar de una paisana de la que, sin duda, me hubiera enamorado.


En resumen una lectura interesante, entretenida y que llega a engancharte, es recomendable sin llegar a ser imprescindible.








 

sábado, 24 de marzo de 2012

Libro: EL AGENTE PROTEGIDO. James Nava

He recibido un email del autor presentándome esta novela con una reseña de prensa que adjunto.  No la he leído, pero a su iniciativa no puedo sino responder con esta entrada para dar a conocer su novela.  

He dudado mucho en hacerlo porque el autor no es de mi cuerda, asesor militar y de inteligencia en activo, y porque sus mensajes es muy posible que sean contrarios a mis principios, lo último que quiero es promover una visión militarista de la vida; aún así, creo que una cosa no quita a la otra, que el autor y la novela son cosas distintas.  Si alguien la ha leído será muy bien recibido su comentario. 

“El agente protegido” es una novela que combina thriller político, ecología, misterio, aventuras y romance.

Toda la obra se convierte en un claro homenaje a la cultura western, pero desde un planteamiento argumental totalmente vigente que entronca con la actualidad que vivimos, convirtiéndolo de hecho en un thriller de acción.

La narración refleja la lucha contra el terrorismo yihadista y la supervivencia de un  agente de la CIA en un entorno fascinante: el Oeste norteamericano; de forma que personajes y situaciones evocan los escenarios naturales de la cultura tradicional estadounidense, los que conectan directamente con sus raíces.

Es una novela intensa, basada en algunos hechos reales, que plasma un aspecto poco conocido de la actual guerra antiterrorista contra Al Qaeda: la persecución  de agentes federales estadounidenses por parte de células yihadistas y cómo esto afecta a la seguridad nacional de Estados Unidos.

“El agente protegido” está estructurado con un corte clásico de literatura western, por lo que ha supuesto un desafío encajar un argumento contemporáneo en una novela con elementos tradicionales muy definidos de la cultura vaquera, que no fuese demasiado extensa y que enganche al lector de principio a fin, sin dobleces ni recovecos argumentales. La condensación de los hechos ayuda a crear un ritmo acelerado in crescendo que permite al lector no perderse en detalles superfluos y sumergirse en el argumento desde la primera página. 
Quien se asome a esta novela encontrará la acción y suspense de un thriller político actual, pudiendo conocer de primera mano una operación de la CIA, pero también la aventura del paisaje del Oeste norteamericano, con todos sus elementos, y de unos personajes que encajan en la cultura western de hoy día.
Las pinceladas ecológicas de la novela aparecen a lo largo de toda la novela de una forma sutil pero permanente, no sólo a través del paisaje espectacular de las Montañas Rocosas sino también de la importancia y el significado de los animales o su simbolismo tradicional en la cultura nativa norteamericana, así como en el ciclo de las estaciones del año y su influencia en las personas y el medio.
El lector podrá encontrar alta tecnología e intrigas al más alto nivel, pero también la simplicidad de un caballo al galope y de la vida al aire libre. Y alguna que otra sorpresa. Todo ello en una novela que puede ser leída con facilidad y rapidez, conservando la tradición de la literatura western y de aventuras, pero sin perder intensidad y emoción actuales.
Es una novela escrita con pulcritud, precisa y muy cuidada literariamente.


A continuación pueden leer una síntesis del argumento:


Síntesis:

David Crow es un solitario vaquero que ha llegado recientemente a un pequeño e idílico pueblo cerca de las Montañas Rocosas para empezar una nueva vida, pero surge una amenaza letal. Nadie sospecha que en realidad se trata de un agente de la CIA sobre el que pesa una fatwa. Perseguido por terroristas islámicos dispuestos a cumplirla, ingresa en el Programa de Protección de Agentes, y aunque intenta pasar desapercibido es descubierto pronto.
La CIA decide utilizarle entonces como señuelo para capturar a los terroristas, pero David sabe que ese plan puede ser aún más peligroso y que solo le queda hacer frente a sus enemigos para defender su vida. El pasado que acecha como una sombra se cierne sobre él y la única esperanza de futuro que le queda.


«… en algún momento de la noche, empezaron los sueños. Primero fueron los aullidos, luego vio a la manada, y súbitamente, empezó a ver a través de los ojos de uno de los lobos. De nuevo.»



«Combatieron por su país y se convirtieron en héroes. Ahora la lucha es por sobrevivir.»


«Un regreso al Oeste norteamericano de la mano de un thriller emocionante y que te dejará sin aliento.» 




«Una novela de aventuras, misterio, amor y acción trepidantes.»



Autor: James Nava
Título: El agente protegido
Editorial: Sniper Books
Distribuidora: Firex21
ISBN: 9788493887100

Más información en:

Página de fans de James Nava en Facebook:


domingo, 18 de marzo de 2012

Libro: "RIÑA DE GATOS. Madrid 1936" Eduardo Mendoza

Sinopsis:
En "Riña de gatos" Eduardo Mendoza nos cuenta las aventuras y desventuras de un inglés, Anthony Whitelands, Toni para los amigos, que, en llegando al Madrid de la primavera del 36, para autentificar un desconocido cuadro del muy conocido Velázquez, no en vano es un afamado experto en la pintura española y, en especial en la obra de este pintor, se ve inmerso, sin comerlo ni beberlo -bueno, ésto último sí que coge varias cogorzas a lo largo del libro-, en una historia turbulenta, como turbulentas son las circunstancias en las que vive nuestro querido país en aquellos años previos a la guerra civil.

Con el trasfondo histórico de los acontencimientos y la aparición de personajes también reales de la época, del que sobresale José Antonio Primo de Rivera, Eduardo Mendoza aprovecha para instruirnos sobre hechos conocidos a la par que se inventa una rocambolesca historia de espías, de policías, de diplomáticos, de duques y marqueses, de prostitutas y de niñas bien; todo ello  condimentado, se supone, con el sutil sentido del humor característico del autor.

Mi comentario:
Acabo de terminar de leer este libro y me pongo con la reseña porque pienso olvidarlo muy pronto, en cuanto acabe de escribir esto, vamos. La verdad es que la relación con esta novela empezó bastante mal, aunque tengo que reconocer que la culpa es, en todos sus términos, mía. No sé porqué extraña razón  confundo a Eduardo Mendoza con Eduardo Galeano. Sí ya sé, me podéis decir todo lo que se os ocurra, no tengo perdón de dios ni excusa posible, pero la triste realidad es que me ocurre. Así que cuando vi el libro y recordando algún buen comentario por ahí perdido en las ondas, no me lo pensé y me lo llevé puesto.

Y ahí estaba servidor, batín en ristre, dispuesto a leer la nueva novela ilusionado y ojeando portada, contraportada y... ¡foto! Sí la miré en la librería, pero no la vi, no sé si me explico. El caso es que en ese momento me di cuenta de mi error fatal, pero ya era demasiado tarde y no me quedaba otra que ponerme con su lectura, que la cosa está mu mala y hay que rentabilizar la inversión; además era Premio Planeta 2010...

Ocurrió que las primeras tres cuartas partes del libro me iban gustando. Me gusta la historia, esa época en concreto me fascina; me gusta la pintura, aunque tampoco sea un entendido, y el autor describe algunos cuadros con la maestría suficiente para que no te quede otra que irte al internet a visualizar las obras y confirmar los detalles. Además te vas metiendo en la trama de manera que consigue atraparte aumentando, in crescendo,  el interés por seguir leyendo...

Hasta que llega un momento en que al autor se le va la olla y empieza a colarte situaciones inverosímiles que pasan a ser increíbles y que empiezan a calentarte por dentro haciendo emerger una indignación, que prefiero utilizar para otras cosas, pero que no puedo evitar que aflore cuando percibo que el autor cree que el lector es tonto, como el Luisma, y se lo traga todo. No señor, perdón, pero no.

Así que he terminado de leerlo incrédulo, sin entender qué ha pasado para que un libro que tenía buena pinta pueda naufragar de esa manera. Me da la impresión de que el tiempo ha jugado en contra y esta novela tenía que estar acabada para optar al Planeta y se ha terminado por las bravas, pero esto es sólo una sensación sin ninguna base científica. En cuanto a lo del "sutil sentido del humor" del que habla la contraportada, no puedo estar más de acuerdo: es muy sutil.


Y me diréis: es premio Planeta, te has pasado tres pueblos, no puede ser tan malo... pues sí, yo tampoco lo entiendo pero mentiría si dijera lo contrario para ser políticamente correcto. Con los libros de Carlos Ruiz Zafón me ha pasado lo mismo, sus finales no están a la altura del planteamiento inicial,  me puedo equivocar -vale, no es una posibilidad, es una certeza-, pero os hago la reseña tal y como lo he sentido; con la duda ambivalente entre si es que me he excedido o es que en el Planeta nos tomaron el pelo y se trataba de resucitar a este autor que llevaba sin escribir nada interesante años ha. 

Espero vuestros comentarios y, por favor, no os cortéis si no estáis de acuerdo y decidlo; tampoco hace falta que insultéis, eh :) Vaya, ya no me acuerdo de qué libro estaba hablando...

sábado, 25 de febrero de 2012

Libro: LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS. Paolo Giordano

Sinopsis:
Entre los número primos hay algunos más especiales, son los conocidos como primos gemelos y se caracterizan porque entre ellos están separados por un número par, de manera que van consecutivos pero nunca llegan a tocarse, es el caso, por ejemplo, del 11 y el 13, el 17 y el 19,  o el 41 y el 43.

A partir de esta metáfora Paolo Giordano pone de manifiesto en "La soledad de los números primos", una realidad que de alguna forma nos representa a todos en la medida de nuestras propias soledades.

Los protagonistas de la historia son Alice y Mattia, dos personas cuyas vidas han quedado condicionadas, de manera irreversible, por sendos episodios ocurridos en su niñez.  Las circunstancias harán que se encuentren y que sus peculiares formas de enfrentarse a la vida les haga atraerse de manera poderosa a la par que imposible.

El autor con tan sólo unos envidiables veintiséis años, se ha convertido en el fenómeno editorial más relevante de los últimos tiempos en Italia. Ésta es su primera novela, licenciado en Física Teórica, casi na, ha sido galardonado con el Premio Strega 2008 -el más importante de Italia- y ha conseguido un éxito sin precedentes para un autor novel: más de un millón de ejemplares vendidos.

Mi comentario:
Me resulta difícil hacer una valoración equilibrada del libro porque son muchos los puntos de vista desde el que se puede analizar. Por un lado, está la metáfora de los números primos que me parece sencillamente genial, soy de los que creo, en mi supina ignorancia, que las matemáticas están presentes en todos los aspectos de nuestra vida y que, por tanto, en gran parte explican sucesos y circunstancias que tienen una lógica aunque desconozcamos la fórmula que les da sentido.

Por otro lado, está el análisis de la complejidad que tienen sus personajes, justificada por unos hechos ocurridos en la niñez que les marca de manera trágica. De ahí nace una personalidad compleja y, por momentos, desesperante para el lector. Ambos protagonistas se nos presentan marcados de por vida y de manera ineludible. Siendo la soledad el común denominador y, a la vez, la barrera infranqueable. De alguna manera, todos nos podemos sentir identificados, porque, de alguna manera, todos estamos solos. Y cada uno puede gestionar sus soledades de la forma más gratificante que le sea posible, pero es importante reconocerla y enfrentarla.

Por otro lado, están las figuras de los personajes que giran alrededor de los protagonistas y que hacen el papel de los número pares. Los pobres, están ahí en medio y estorbando, pero intentan aliviar la soledad de sus vecinos ordinales aunque más bien lo único que consiguen es contagiarse de su tristeza. Quienes hayan leído el libro entenderán lo que quiero decir y a quienes no lo hayáis leído no os puedo decir más, que ya he dicho bastante.

Por un último lado, está el tema de la historia en sí, que me ha resultado muy dura desde el principio hasta el final. No por nada, sino porque duro es el comienzo y duro es el final y en medio pocas ocasiones para el respiro y mucha frustración, en los personajes y en el lector. Quiero decir con esto que no es un libro ligero, no tiene muchas páginas y se lee rápido porque engancha, pe_ro_no_es_un_li_bro_li_ge_ro.

Por poner algún pero, para mí se trata el tema de la anorexia sin saberse muy bien a qué viene. Porque ni profundiza, ni explica, ni llega realmente a confrontar esa dura realidad que sólo es utilizada como telón de fondo. Después de leer este libro sigo sin poder comprender qué puede pasar por la cabeza de esas personas para caer en una trampa tan degradante y eso creo que está en el debe del autor.

domingo, 5 de febrero de 2012

Libro: EL IMPERIO ERES TÚ. Javier Moro

Sinopsis:
En esta nueva entrega Javier Moro nos presenta la vida y milagros de Pedro I emperador de Brasil a los veintitrés años. En "El imperio eres tú", el autor profundiza en la personalidad, desmedida y contradictoria de Pedro de Alcântara Francisco António João Carlos Xavier de Paula Miguel Rafael Joaquim José Gonzaga Pascoal Cipriano Serafim de Bragança e Bourbon que así es como se llamaba el hombre, menos mal que decidieron coronarlo con el sencillo nombre de Pedro I, aunque también era Pedro IV de Portugal, sin ir más lejos.

La novela cuenta la historia del personaje desde su traslado a los nueve años con la corte de su padre, Juan VI de Portugal, a Río de Janeiro -colonia portuguesa- en 1808, huyendo de la invasión napoleónica, hasta su abdicación impulsada por independentistas brasileños y su posterior regreso a Portugal, donde siguió defendiendo las libertades constitucionales hasta reponer a su hija en el trono, tras una guerra civil contra su hermano Miguel y los absolutistas.

En todo ese período se van sucediendo de manera trepidante acontecimientos históricos que ponen en jaque a las monarquías absolutistas dando paso a las liberales de las que aún perviven unas cuantas. Como cualquier hombre o mujer que se precie, Pedro I está lleno de contradicciones y de luchas internas que lo llevan, a lo largo de su vida, a tomar decisiones distintas e incluso opuestas dependiendo de para dónde role el viento, tanto en el plano personal como político.

Asistimos así, por un lado, a los diferentes amores que le salen al paso, unos por convencionalismo otros por pura casualidades de la vida y, por otro lado, a los diferentes vaivenes de las luchas políticas que van sacudiendo primero al reino portugués y, más tarde, al imperio brasileño. Y todo ello con el referente histórico de la Constitución de Cádiz de 1812 de la que este año, no sé si lo sabes, pero lo sabrás, conmemoramos su II Centenario.

Mi comentario:
Esta novela es histórica en el pleno sentido de la palabra, aquí no hay personajes ficticios ni circunstancias inventadas. Estructurada a manera de novela, se nos presenta la biografía del protagonista, cuyo nombre completo no voy a repetir por falta de tiempo, en un momento clave para la Historia como es el comienzo del fin de las monarquías absolutistas.

Si te gusta la Historia, te gustará la novela. He aprendido, he disfrutado y me he colgado del personaje al cual, por momentos, te dan ganas de sacudirle por los hombros y otros de quitarte el sombrero si es que lo llevas puesto. Hay amor, amores, infidelidades pero siempre lealtades; hay alta política y, también, politiquerías que nos perviven; hay el comienzo de una nueva época, de un nuevo paso en la Historia que como es norma, está lleno de revoluciones, de hombres (y mujeres, y mujeres) que luchan, unos por el cambio, otros por dejar las cosas como están y otros que prefieren mantenerse al margen. Vamos que han pasado doscientos años y seguimos igualicos.


Muy bien documentada, no he encontrado ningún error, aunque eso tampoco es significativo dada mi autoridad, a Javier Moro se le nota sus prácticas de investigación en varios libros de Dominique Lapierre y Larry Collins, así como en sus novelas anteriores "Pasión India" o "El sari rojo". Es la primera novela que leo del autor y ahora me animaré a leer las que acabo de mencionar, que a mí la Historia me llama.